domingo 4 de septiembre de 2011

solitāte

Que la soledad no escuece tanto como dicen. Lo que quema es la culpa, lo que desgasta es el tiempo, lo que desgarra son las promesas, pero la soledad no, que te digo yo que no, que no. ¿Que nadie vive del aire? Porque tú lo digas. Y de canciones y de poemas y de madrugadas, todo rociado con algún licor, eso sí; fumar es opcional, ya no está de moda. Que la soledad no es un lastre, que no, te lo prometo. Hay música y la tele siempre calma. Que yo cuando llego a casa lo primero que hago es encenderla, aunque no la vea, y decir bien alto: “Ya estoy en casa”, por si alguien le interesa. ¿A quien iba a interesarle, hombre? A alguna pared. Créeme, que no, que la soledad no es un castigo, que no es malo, que no duele. Lo que duele es sentirse solo cuando estás con gente, la soledad es otra cosa.

2 comentarios:

Lost in translation dijo...

No lo hubiera expresado mejor.

Anónimo dijo...

Es genial.
Lástima que sea tan cierto...