miércoles 9 de marzo de 2011

Algo diferente

Podría escribir lo que te quiero, lo que te he querido o lo que te sigo queriendo. Podría escribir sobre como el tiempo nos aplasta y va devorando cada paso que sacude el polvo de la tierra yerta sobre la que me enterrarán, con suerte, mis nietos. Podría cantar a la lluvia cuando riega las mentiras que no deja escuchar el ruido —que diría el señor Serrano. También podría, eso, parafrasear a cantantes, aquellos que cantan lo que yo no sé contar. O bien podría citar a tantos escritores que sí merecen la pena. Podía hablar del tiempo, otra vez, describiendo como un reloj de arena sepulta las horas y como unas manecillas tiemblan bajo la guadaña y como el repiqueteo del tic tac sobre nuestras cabezas retumba en la estancia familiar, sombría —que diría el señor Machado. Podía hablar del teatro de la vida: el telonero que al bajar el telón cierra la función como el sepulturero al tapiar el nicho sella el cadáver, la gente que se divierte siendo personaje de una vida extraña, lejana de sí y el Dios que escribe y dirige la obra de la que no podemos escapar. Podría hablar de las palabras, de como lo envuelven todo, de como lo ensucian o lo purifican. Podría hablar de ti o de mi sin decir que soy yo o tú, podría hablar de panadero, del basurero, del taxista y retrataría su vida como una vida cualquiera pequeña pero enormemente grande; podríamos ver lo maravillosos de los pequeños detalles. Podría, y estaría bien, pero eso ya lo ha hecho mucha gente.


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