miércoles 2 de febrero de 2011

Peligros.

Pestañear es peligroso.
Antes de cerrar los ojos había una perfecta realidad transitable, después vino un beso a derrumbar las realidades tristes para crear fantasías lejanas, utópicos lugares, paraísos desiertos, huellas de secretos cubiertas de la soledad de la ausencia inmediata, patente compañía eterna. Y viviendo a la sombra de la luna, por un momento, cerré los ojos. Y otro beso vino a sacudir la tranquilidad del solitario, la sospecha dolorosa de la duda, el pecado y el engaño público que va quemando más que si estuviera oculto. Pestañear es peligroso, dejarse llevar también, dejarse querer aún más, jugar a seducir es peor.
Querer es peligroso.



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